sábado, 26 de noviembre de 2016

Angelita nos muestra que hay que dar mucho mas.



Angelita y su concierto del Nadaismo


LA SALVAJE ESPERANZA Eramos dioses y nos volvieron esclavos.Eramos hijos del Sol y nos consolaron con medallas de lata.Eramos poetas y nos pusieron a recitar oraciones pordioseras.Eramos felices y nos civilizaron.Quién refrescará la memoria de la tribu.Quién revivirá nuestros dioses.Que la salvaje esperanza sea siempre tuya,querida alma inamansable.
GONZALO ARANGO (1931-1976)

Los compadres









La leyenda



El Nadaismo y varios de sus adeptos celebraron los 40 años del fallecimiento de Gonzalo Arango, la velada fue sencilla en aquel bar "Café Arte" de la Candelaria, donde Angelita fiel compañera de Gonzalo cito a sus seguidores. 







Acompañada por el grupo de Rock Martes 13 

canto varias canciones de su repertorio

, ademas contó con la visita sorpresiva de viejos compañeros del homenajeado poeta Arango, como Elmo Valencia y Jotamario Arbelaez, reconocidos poetas del Nadaismo colombiano quienes presentaron su nuevo libro: Máximas de Gonzalo Arango, también fueron acompañados musicalmente por estos grandes Músicos como: Rafael Gonzalez Guitarrista, Danilo Vieira bajista, 

Fernando Linero Montes 

teclados, 

Jairo Lievano la batería. 


Ademas asistieron al evento: 

La escritora y poeta Rocio Obregon,  El músico arreglista y pianista Fernando Linero Montes  y El compositor Ernest Minga, entre otros más.



la velada se torno interesante, por mas de tres horas el ambiente tibio del recinto acogió la tertulia mientras llovía copiosamente sobre los cerros Bogotanos, esa oscura noche fría de noviembre.






Jotamario Arbelaez 
Concentrados
Estoy feliz

Maria Victoria Rico y Angelita
Homenaje a Gonzalo Arango


Fernando Linero Montes

La dulce armónica de Angelita
Danilo Vieira, Jairo Lievano, Rafael Gonzalez Martes 13.

Otra más




Los maestros Jotamario, Elmo Valencia, y el compositor Ernest Minga
Restaurante Casa de Citas Café Arte





El apoyo de sus amigos
Martes  Trece
Angelita y su hermano







POEMA DE INVIERNO

© Jotamario Arbelaez



Llovió toda mi infancia.

Las mujeres altas de la familia

Aleteaban entre los alambres

Descolgando la ropa. Y achicando

Hacia el patio el agua que oleaba a los cuartos.

Aparábamos las goteras del techo

colocando platones y bacinillas

que vaciábamos al sifón cuando desbordaban.

Andábamos descalzos remangados los pantalones,

los zapatos de todos amparados en la repisa.

Madre volaba con un plástico hacia la sala

para cubrir la enciclopedia.

Atravesaba los tejados la luz de los rayos.

A la sombra del palo de agua

colocaba mi abuela un cabo de vela

y sus rezos no dejaban que se apagara.

Se iba la luz toda la noche.

Tuve la dicha de un impermeable de hule
que me cosió mi padre
para poder ir a la escuela
sin mojar los cuadernos.
Acababa zapatos con solo ponérmelos.
Un día salió el sol,

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